Los ojos de los espíritus
Tras la muerte del Gran destructor a manos de la dinastía, los ragnarok se retiraron de la línea frontal
y volvieron a su casa natal, a Bazar el Kodash. Pero en las épocas de inseguridad, la calma reina por poco tiempo y la líder de los ragnarok, Ragnarok Groiss, fue llamada por la líder de su clan, Shelly Powa, la joven elementalista no dudo en presentarse en la sala del clan para saber el motivo de su llamada. -Las paredes oyen- se escuchó, y tanto la joven elementalista como su líder, desaparecieron en la oscuridad.
Momentos mas tarde, de la oscuridad emergieron 2 figuras, la joven elementalista, la figura de autoridad de la dinastía, abrazó a su líder, Shelly Powa, y dejándola atrás, cruzo la entrada a la sala del clan con el resto de la dinastía tras ella. dos semanas de la extraña reunión en la sala del clan, nos dispusimos todas, Tirar a Darle, Ragnarok Monje, Ragnarok Ritualista y Ragnarok Ragnaren junto con Conan Ragnarok, emprendimos un viaje por el ardiente y letal desierto de cristal siguiendo la silueta de nuestra líder Ragnarok Groiss. Del desierto corrupto pasamos por las grandes dunas hasta llegar al las orillas del Rió Elón, donde una gran batalla tuvo lugar, todo estaba lleno de cadáveres, hacía un calor abrasador y el suelo en vez de ser arenoso, estaba lleno de huesos, era gris, y note una presencia extraña en ese lugar.
Ragnarok Groiss, se dio la vuelta y me miró, asintió con la cabeza, por alguna razón entendí que quería que hiciese, comencé mi ritual y contacte con los espíritus de los caídos, los llamé a todos, y les di una forma humana etérea, sentí una punzada en mi mente, molestia, dolor y un mal presentimiento vino con ella. Todas estábamos observando que hacia nuestra líder hasta que volví a sentir otra punzada, mucho mas fuerte, perdí la concentración, los espíritus perdieron sus formas y se vaporizaron, exhausta, de rodillas en el suelo, con mi mano en la cabeza, levanté la vista y allí estaba ella, nuestra líder, se había derrumbado al yo sentir la última punzada, Tirar a Darle y Ragnarok Ragnaren se acercaron a ella, el silencio se hizo, las lágrimas caían del rostro de una única persona, no sabíamos porque, ni como pero de todas nosotras solo una lloraba, no quisimos preguntar, o al menos eso quise creer, pues Ragnarok Monje, las mas joven de todas nosotras, se acerco a la abatida elementalista y preguntó -¿Quien era?-, el silencio volvió, nos olvidamos del calor del huesudo suelo, solo estábamos nosotros en una gran habitación oscura, y de pronto, de entre los sollozos de la mujer que llora salieron las palabras "mi madre... la primera de la familia".
Desde entonces, entiendo el porque Shelly Powa nos mando al desierto de cristal, la red de informadores de Shelly era muy extensa y debieron llegar rumores de la última vez que nuestra creadora fue vista, supongo que Ragnarok Groiss esperaba que siguiera viva, pero se equivocó... y algo cambió en aquel momento, desde la ultima punzada que noté, Ragnarok Groiss... la noto... diferente, pero supongo que es el cansancio y el calor de este desierto...
y volvieron a su casa natal, a Bazar el Kodash. Pero en las épocas de inseguridad, la calma reina por poco tiempo y la líder de los ragnarok, Ragnarok Groiss, fue llamada por la líder de su clan, Shelly Powa, la joven elementalista no dudo en presentarse en la sala del clan para saber el motivo de su llamada. -Las paredes oyen- se escuchó, y tanto la joven elementalista como su líder, desaparecieron en la oscuridad.
Momentos mas tarde, de la oscuridad emergieron 2 figuras, la joven elementalista, la figura de autoridad de la dinastía, abrazó a su líder, Shelly Powa, y dejándola atrás, cruzo la entrada a la sala del clan con el resto de la dinastía tras ella. dos semanas de la extraña reunión en la sala del clan, nos dispusimos todas, Tirar a Darle, Ragnarok Monje, Ragnarok Ritualista y Ragnarok Ragnaren junto con Conan Ragnarok, emprendimos un viaje por el ardiente y letal desierto de cristal siguiendo la silueta de nuestra líder Ragnarok Groiss. Del desierto corrupto pasamos por las grandes dunas hasta llegar al las orillas del Rió Elón, donde una gran batalla tuvo lugar, todo estaba lleno de cadáveres, hacía un calor abrasador y el suelo en vez de ser arenoso, estaba lleno de huesos, era gris, y note una presencia extraña en ese lugar.
Ragnarok Groiss, se dio la vuelta y me miró, asintió con la cabeza, por alguna razón entendí que quería que hiciese, comencé mi ritual y contacte con los espíritus de los caídos, los llamé a todos, y les di una forma humana etérea, sentí una punzada en mi mente, molestia, dolor y un mal presentimiento vino con ella. Todas estábamos observando que hacia nuestra líder hasta que volví a sentir otra punzada, mucho mas fuerte, perdí la concentración, los espíritus perdieron sus formas y se vaporizaron, exhausta, de rodillas en el suelo, con mi mano en la cabeza, levanté la vista y allí estaba ella, nuestra líder, se había derrumbado al yo sentir la última punzada, Tirar a Darle y Ragnarok Ragnaren se acercaron a ella, el silencio se hizo, las lágrimas caían del rostro de una única persona, no sabíamos porque, ni como pero de todas nosotras solo una lloraba, no quisimos preguntar, o al menos eso quise creer, pues Ragnarok Monje, las mas joven de todas nosotras, se acerco a la abatida elementalista y preguntó -¿Quien era?-, el silencio volvió, nos olvidamos del calor del huesudo suelo, solo estábamos nosotros en una gran habitación oscura, y de pronto, de entre los sollozos de la mujer que llora salieron las palabras "mi madre... la primera de la familia".
Desde entonces, entiendo el porque Shelly Powa nos mando al desierto de cristal, la red de informadores de Shelly era muy extensa y debieron llegar rumores de la última vez que nuestra creadora fue vista, supongo que Ragnarok Groiss esperaba que siguiera viva, pero se equivocó... y algo cambió en aquel momento, desde la ultima punzada que noté, Ragnarok Groiss... la noto... diferente, pero supongo que es el cansancio y el calor de este desierto...
Las flechas del viento
Han pasado dos meses desde lo sucedido en el desierto de cristal, aun tengo la imagen de Ragnarok Groiss derrumbándose entre lágrimas, no nos contó nada mas sobre lo sucedido, como era ella, su nombre o que la llevó al desierto de cristal, pero... desde que volvimos, nuestra líder se muestra distante con respeto a todos, prefiere estar sola, o salir durante el amparo de la noche, por alguna razón, Ragnarok Ritualista, sabe algo y no quiere contárnoslo, alega que no es nada, pero la veo preocupada.
Ya no salimos de nuestra villa en Bazar el Kodash, todo contacto con el exterior esta roto, no sabemos nada del clan ni tampoco sabemos nada de nuestras hermanas en su guerra con los Kurzicks. Un día de otoño, tras la media noche, me levante de la cama, salí de mis aposentos y me dirigí al patio interior, la luz de la luna entraba e iluminaba los arboles del patio, la fuente central parecía mística, me quedé embelesada. Estruendo. Porrazos. Salgo corriendo. Mas ruido. Me acerco. llego hasta la habitación de Ragnarok Groiss, por debajo de la puerta aparecen destellos de luz, un grito de terror se oye, irrumpo en la habitación y una cegadora luz ilumina toda la habitación, se ralentiza el tiempo... no veo nada, se hace interminable, noto los pasos tras de mi del resto de la familia, sigo sin ver, hasta que la luz se disipa, entre imágenes borrosas, veo dos figuras oscuras, intento enfocar hasta que por fin identifico a Ragnarok Ritualista y a Ragnarok Groiss. Algo extraño ocurre. las dos figuras se tambalean, corro hacia ellas pero solo consigo sujetar a Ragnarok Ritualista y acomodar su caída, ante mi, se desploma el cuerpo de nuestra líder, nadie llego a el, me quedo con la boca abierta mirando el cuerpo inmóvil, alzo mi mano desesperadamente en un intento por cogerla desde donde estoy y me doy cuenta de que mi mano esta empapada en un extraño fluido azulado, miro a mi hermana, que esta en mi regazo, también empapada, que se funde y desaparece, se convierte en una especie de polvo fantasmal.
Me encuentro sola, justo antes de que su rostro desaparezca, dirige su mirada hacia mi y me dice "debía hacerlo" y se desvanece...
El resto de la familia, atónita por lo ocurrido, se acercan a mi, vuelvo a estar seca, me ayudan a levantarme, nos aproximamos al cadáver de Ragnarok Groiss, inmóvil y frío, la calidez de su cuerpo ya no esta, frente a el, un ser etéreo se materializa, es su espíritu. El espíritu nos mira a todos, se dirige a nosotros y nos ruega que quememos el cadáver y esparzamos
los restos desde ojo del norte. Antes de desaparecer, nos advierte de que fuerzas oscuras intentarán que eso no ocurra.
No podemos fracasar, debemos realizar la ultima voluntad de nuestra líder, por mi parte, debo buscar a alguien que sepa lo que ha ocurrido aquí... sin levantar sospechas.
La brisa curativa
Por fin! por fin ha llegado una carta de Tirar a Darle, hace 3 días que abandonó Vabby en busca de respuestas, quien diría que una mercenaria acogida bajo nuestro techo hiciese tanto por nuestra familia.
Voy corriendo al jardín, donde esta el resto de la familia, con la carta entre mis manos, me deslumbra el sol, he llegado.
Todos se reunen en torno a mi, abro la carta, y comienzo a leer. Ante la falta de palabras en voz alta, Ragnarok Ragnaren me grita -¿Y bien?-, pido disculpas, y les digo a todos que Tirar a Darle nos espera en Gandara y que vallamos con cuidado.
-¿Con cuidado?- piensa todo el mundo, incluida yo, -Debemos de ir de inmediato- dice Conan Ragnarok, el valiente esposo de Ragnarok Ragnaren, que se levanta -No podemos quedarnos aquí, este ya no es nuestro hogar-. La situación se caldea y una gran discusión comienza. Entre el griterío, las amenazas y las vasijas rotas una puerta se abre. Silencio. Tres figuras emergen. Tres figuras saludan.
Era Shelly, junto con Yoky y Katerina. Parece ser que después de todo no estábamos solos. Shelly nos dice que la única opción que tenemos es la de ir a Gandara y cojer el primer barco a Tyria, la familia ya no esta segura en Vabby, la sombra y la corrupción se cierne sobre los Ragnarok.
A la mañana siguiente, Yoki y Katerina nos ayudan con el equipaje y contratan un carruaje.
Abandonamos el Kodash, camino a Gandara, la fortaleza de la media luna, Shelly, Yoki y Katerina se despiden de nosotros en la salida del Bazar cuando una explosión ocurre a sus pies, todo queda lleno de arena y humo, el arco de la gran puerta se derrumba, no se ve una mierda, todos nos quedamos mirando, sin saber que hacer, salvo alejarnos lentamente...
Hoy cumplo veintiún años, hace dos que acabé la academia en artes curativas y protectoras y por ahora ha sido el peor cumpleaños de todos, tengo junto a mi, una jarra con las cenizas de una de mis hermanas, y otra hermana se desvaneció delante de mi, abandono mi casa, nuestros amigos están muertos y tengo tres hermanas desaparecidas en la guerra contra los Kurzicks.
Tres días bajo el ardiente sol de Elona, el carruaje se detiene en la entrada de la Fortaleza de Jahai, yo bajo, y me dirijo al río, tomo un poco de agua, por fin un momento de relajación sin el balanceo del carro, suspiro, se levanta una brisa, algo me da mala espina, miro a mi alrededor, pero no consigo ver nada, algo cae al lecho de rió, sobresalto, corro hacia el carruaje y ordeno al cochero que inicie el viaje.
Hemos llegado a la provincia de Dejarin, los campos de cultivo que alimentan Gandara, algo en las montañas, brilla, también veo siluetas, nos estarán siguiendo, me pregunte o quizás fueron esas siluetas las que me avisaron en el río cuanto el carruaje descansaba, tantas preguntas y tan pocas
respuestas.
De todas formas, en cuanto lleguemos al Paso de Pogahn habremos llegado a Gandara, nos reuniremos con nuestra hermana y estaremos bajo la protección del General Morgahn, aliado de la familia durante el anochecer de Varesh Ossa y su
dios Abaddon.
Voy corriendo al jardín, donde esta el resto de la familia, con la carta entre mis manos, me deslumbra el sol, he llegado.
Todos se reunen en torno a mi, abro la carta, y comienzo a leer. Ante la falta de palabras en voz alta, Ragnarok Ragnaren me grita -¿Y bien?-, pido disculpas, y les digo a todos que Tirar a Darle nos espera en Gandara y que vallamos con cuidado.
-¿Con cuidado?- piensa todo el mundo, incluida yo, -Debemos de ir de inmediato- dice Conan Ragnarok, el valiente esposo de Ragnarok Ragnaren, que se levanta -No podemos quedarnos aquí, este ya no es nuestro hogar-. La situación se caldea y una gran discusión comienza. Entre el griterío, las amenazas y las vasijas rotas una puerta se abre. Silencio. Tres figuras emergen. Tres figuras saludan.
Era Shelly, junto con Yoky y Katerina. Parece ser que después de todo no estábamos solos. Shelly nos dice que la única opción que tenemos es la de ir a Gandara y cojer el primer barco a Tyria, la familia ya no esta segura en Vabby, la sombra y la corrupción se cierne sobre los Ragnarok.
A la mañana siguiente, Yoki y Katerina nos ayudan con el equipaje y contratan un carruaje.
Abandonamos el Kodash, camino a Gandara, la fortaleza de la media luna, Shelly, Yoki y Katerina se despiden de nosotros en la salida del Bazar cuando una explosión ocurre a sus pies, todo queda lleno de arena y humo, el arco de la gran puerta se derrumba, no se ve una mierda, todos nos quedamos mirando, sin saber que hacer, salvo alejarnos lentamente...
Hoy cumplo veintiún años, hace dos que acabé la academia en artes curativas y protectoras y por ahora ha sido el peor cumpleaños de todos, tengo junto a mi, una jarra con las cenizas de una de mis hermanas, y otra hermana se desvaneció delante de mi, abandono mi casa, nuestros amigos están muertos y tengo tres hermanas desaparecidas en la guerra contra los Kurzicks.
Tres días bajo el ardiente sol de Elona, el carruaje se detiene en la entrada de la Fortaleza de Jahai, yo bajo, y me dirijo al río, tomo un poco de agua, por fin un momento de relajación sin el balanceo del carro, suspiro, se levanta una brisa, algo me da mala espina, miro a mi alrededor, pero no consigo ver nada, algo cae al lecho de rió, sobresalto, corro hacia el carruaje y ordeno al cochero que inicie el viaje.
Hemos llegado a la provincia de Dejarin, los campos de cultivo que alimentan Gandara, algo en las montañas, brilla, también veo siluetas, nos estarán siguiendo, me pregunte o quizás fueron esas siluetas las que me avisaron en el río cuanto el carruaje descansaba, tantas preguntas y tan pocas
respuestas.
De todas formas, en cuanto lleguemos al Paso de Pogahn habremos llegado a Gandara, nos reuniremos con nuestra hermana y estaremos bajo la protección del General Morgahn, aliado de la familia durante el anochecer de Varesh Ossa y su
dios Abaddon.
Las espadas gemelas
Los muelles de Gandara, agujero infecto de malechores y ratas, maldita sea Tirar a Darle, hemos llegado aquí y ya nos hace esperar. Para colmo, la monja retaca esta preocupada, creo que por el peligro que nos sigue desde que salimos de Bazar el Kodash, esto no tiene buena pinta.
La marea sube, un barco se aproxima, otro llega, mercaderes y sus guardias bajan del barco, una arquera aparece entre la multitud de mercaderes, su arco amarillo resalta, se acerca.
-Debemos irnos, no estamos seguros aqui- Nos dice, -¿Que demonios pasa?!- dice mi marido. -No hay tiempo para explicaciones, hay que irse, ¡ya!. ¡Explosion!, una nube de humo, polvo y gritos de agonía y dolor invade el muelle procedente del interior de la ciudad. -Ya han llegado, debemos embarcar de inmediato, a la nave, ¡Ahora!-. Suben al barco la enana monja y la arquera, llamo a Conan, pero no viene, voy a por el, le encuentro inmóvil, mirando a la nube de polvo, esta tenso.
-Debemos irnos cariño-, -No, si nos subimos al barco no saldremos con vida, pero si nos quedamos tu familia tendrá una oportunidad-.
-¿Que es lo que ves?. -Mercenarios-, -¿que hacemos?, -esta claro mi amor, la técnica cien espadas-.
Tirar nos llama para subir al barco, pero le digo que no subimos, desembaino mi espada y corto la cuerda, el barco se mueve, se aleja, mi marido desembaina, en medio de la nube, siluetas oscuras aparecen, -Escudo al frente mi vida- dice mi marido -Se combatir encanto, procura que no te maten-...
chocan las espadas, se cortan lanzas, salta la sangre, en un momento, el suelo y las paredes se han teñido de rojo, veo siete cadáveres en el suelo, siete mercenarios, mientras otro me ataca, bloqueo su ataque, le amago, abro una apertura en su defensa y le asesto un golpe mortal desparramando sus tripas por le suelo, levanto la cabeza y veo a mi marido, usando uno de los mercenarios como escudo, que bestia, pero de pronto, la sombra nos engulle, miro al cielo y grito -¡Flechas!- pongo mi escudo sobre mi mientras las flechas caen. Oigo un estruendo, Conan esta en el suelo, puedo diferenciar cinco flechas en su pecho, la sangre brota, me desliza su espada, coloco mi escudo en la espalda y cojo su espada, necesitan tiempo, me recuerdo una y otra vez.
Retrocedo hasta la zona de embarque, para que Tirar A Darle tenga objetivos claros con los que apoyarme, subiré a ese barco en el ultimo momento y echare de menos a Conan...
Las flechas llueven sobre los mercenarios según aparecen por la zona de embarque, que precisión mas letal. Arremeto contra mis enemigos, derecha, izquierda ambas manos, la sangre de mis enemigos me cubre por completo, la saboreo en mis labios, estoy rodeada de gritos de muerte,
dolor y agonía, pero baje la guardia, tengo un corte en la pierna, justo tras la rodilla, no puedo mantenerme en pie, caigo.
Tirar a Darle debe de haberse quedado sin flechas o no debe llegar, me arrastro hacia el mar, este es mi fin.
Me pregunto a que esperan, me he arrastrado dos metros mientras me rodeaban en vez de acabar con mi vida, de pronto, una cuchilla afilada como una hoja de papel, traspasa mi espalda
siendo parada solo por el suelo, el dolor es insoportable, la sangre fluye por el suelo, escupo sangre, pero es un torrente la vista se me nubla, a lo lejos, cerca del barco, veo una figura blanca y otra negra acercándose, ya no veo nada...
he... fallado...lo... sient...
La Lanza Voltaica
-!He despierta¡ Vamos, arriba, no hagas mucho ruido, ya estamos cerca de Arco del León- Abro los ojos, mientras bostezo, allí esta ella, delante de mi, Ragnarok Vegadora, la hermana más sádica y sedienta de sangre de la familia. -Hey, bienvenida- ¿Has podido ver al resto de la familia?, le pregunté, -no, ni siquiera saben que estamos aquí-. No me gusta tanto secretismo, parecemos ladrones. -¿Parecemos? No se si te has dado cuenta, pero ya ni los Luxon nos aceptan, por algo será-. Si no hubieras matado a aquella tortuga. -La culpa no fue mía, no se quería mover mas deprisa, así que la pinche, jejeje- La "¿pinchastes?", aun recuerdo sus intestinos esparramados por el mar de jade. -Vale, fue un accidente... pequeñito- Dejémoslo, voy a por mi lanza.
Creo que cada vez me gusta menos viajar en barco, demasiada humedad y ganas de vomitar, no se como mi hermana lo aguanta, en fin, almenos se que estoy cerca de la tierra firme, veo el faro de Arco del León a través de las rendijas del casco.
Giro la cabeza para prepararme y salir del barco y me encuentro a mi hermana delante. -¿Que te parece?-. Trago saliva, me ruborizo un poco y aparto la mirada, no entiendo como puede ir a gusto con una armadura tan ceñida y provocativa. Te... te queda bien. Le dije. -Bien, vallamos a la parte de atrás, para salir por donde entramos, las seguiremos de cerca, si se meten en problemas, ayudamos-.
La ultima vez que dijo eso... murieron mi hermana y su esposo, no se si fiarme esta vez.
Nos alejamos de la luz, para adentrarnos en la oscuridad, hacia nuestra salida oculta. El barco reduce la velocidad, ya casi no hay oleaje. El barco se detiene, escuchamos como la tripulación abandona el barco, cuando no escuchamos a nadie cerca, abrimos la escotilla, la luz nos ciega, pero salimos al exterior, y nos tapamos con las túnicas.
Hemos seguido al resto de nuestra familia durante casi tres días y aun no hemos salido de las tierras krytenses, eso si, llevo día y medio que veo las montañas picoescalofriantes, son hermosas, inquebrantables, que esperar sino del hogar de los enanos El tiempo es cada vez mas frío según nos acercamos a la falda de las montañas, ligeros y frágiles copos de nieve caen lentamente como si de un lugar mágico se tratase, apenas se mueve el viento, me quedo embobada.
-¡Eh pazguata! Despierta, nos quedamos atrás- Vuelvo en mi casi al instante. Si si, ya voy. Le dije. Aun seguía maravillada por la belleza de aquel momento, nunca he visto tal cosa en el mar de jade, -Eh boba, acamparemos aquí, el viento se hace mas intenso, pronto sera de noche, aqui estaremos bien resguardadas- Pero... ¿estamos cerca de ellas?; pregunté -si, estamos en un punto elevado sobre ellas, podremos actuar rápido si es lo que te preocupa- En verdad no me preocupaba eso, si no el que no nos puedan ver. Pensé para mi, lo mejor ahora sera dormir...
Pasada la media noche, el crujir de las rocas por accion del hielo me despierta, somnolienta, miro hacia la cama de vengadora, pero no esta, ¿donde habrá ido? me pregunté, me sobresalto al oír abrirse la tienda, un cadáver se desploma dentro, y tras él, aparece Ragnarok Vengadora, -Mira lo que ha traído el viento, el pobre no pudo luchar, se encontró mis dagas en sus ojos-. Se lame los labios, le encanta. ¿sabes quien era?¿De donde venía? o ¿Qué quería? -No, no y no, pero hay mas como el, no somos las únicas que seguimos a nuestras hermanas-. Y ¿qué hacemos? -Tu que crees, prepárate, es hora de cazar-.
Salgo de la tienda, con mi escudo y mi lanza por delante, Vengadora pone su brazo sobre mi hombro, nos miramos, ella asiente primero, yo después.
Mi lanza voltaica se activa, detecta indeseables cerca, en medio de la oscuridad y la nieve que cae de forma copiosa, una luz se enciende, una luz azul se abre paso en la helada.
No se ve una mierda, a`punto con la lanza hacia el suelo, y con todas mis fuerzas la incrusto en el suelo, creando un haz de luz que desvela mi alrededor. Rodeada, totalmente rodeada, no se ni donde esta mi hermana, pero esto no pinta bien, no pinta nada bien.
Me pongo en guardia, respiro hondo, con tranquilidad, miro en todas direcciones, esperando ver un movimiento, algo que me indique donde atacar, donde defender, donde matar. Una mancha se mueve a mi izquierda, se acerca, me giro y con un seco golpe de escudo rechazo su ataque, desvío su arma, y mientras retrocede del golpe, clavo mi lanza en su pecho. Durante un breve pero intenso momento, noto como la energía de mi lanza para en seco el latir de su corazón, pongo mi pie sobre su pecho y haciendo fuerza saco mi lanza mientras el cuerpo inerte cae al suelo. Vuelvo a ponerme en guardia, a la espera del siguiente ataque noto que alguien se me acerca velozmente, miro a ambos lados pero no veo a nadie, por detrás, me giro, se acerca muy rápido, no puedo contraatacar con el escudo, me desequilibraría, debo intentar bloquear. Ya esta encima de mi, espero el impacto, pero solo oigo un estruendo en la nieve, asomo por un lateral del escudo y veo a mi enemigo, sin piernas, tirado en el suelo y con un cuchillo en su columna. levanto la cabeza y miro a mi alrededor, buscándola, pero no veo nada.
Al instante,nubes negras aparecen y desaparecen entre gritos, de una punta a otra, de un risco a otro, la oscura nube se acerca velozmente teletransportándose, hasta que se pone tras de mi. Me giro rápidamente, -Te veo alterada boba, no te habré asustado, ¿verdad?- Dichosa seas Hermana, pensé que me quede sola contra esta panda de... ¿de que son? -No lo se, solo se que son feos, huelen mal, y... diría que sangran bastante bien, ¿has probado su sangre? A mi, me encanta, algo salada, peor me encanta.
Mientras me asquea la idea de beber sangre e imaginarme a mi hermana chupando sus dagas llenas de sangre, una flecha cruza entre nuestras caras y se incrusta en una roca, isofactas, miramos a mi izquierda y allí, en el abrazo de la noche, con una antorcha clavada en el suelo, nuestra hermana, Tirar A Darle.
La marea sube, un barco se aproxima, otro llega, mercaderes y sus guardias bajan del barco, una arquera aparece entre la multitud de mercaderes, su arco amarillo resalta, se acerca.
-Debemos irnos, no estamos seguros aqui- Nos dice, -¿Que demonios pasa?!- dice mi marido. -No hay tiempo para explicaciones, hay que irse, ¡ya!. ¡Explosion!, una nube de humo, polvo y gritos de agonía y dolor invade el muelle procedente del interior de la ciudad. -Ya han llegado, debemos embarcar de inmediato, a la nave, ¡Ahora!-. Suben al barco la enana monja y la arquera, llamo a Conan, pero no viene, voy a por el, le encuentro inmóvil, mirando a la nube de polvo, esta tenso.
-Debemos irnos cariño-, -No, si nos subimos al barco no saldremos con vida, pero si nos quedamos tu familia tendrá una oportunidad-.
-¿Que es lo que ves?. -Mercenarios-, -¿que hacemos?, -esta claro mi amor, la técnica cien espadas-.
Tirar nos llama para subir al barco, pero le digo que no subimos, desembaino mi espada y corto la cuerda, el barco se mueve, se aleja, mi marido desembaina, en medio de la nube, siluetas oscuras aparecen, -Escudo al frente mi vida- dice mi marido -Se combatir encanto, procura que no te maten-...
chocan las espadas, se cortan lanzas, salta la sangre, en un momento, el suelo y las paredes se han teñido de rojo, veo siete cadáveres en el suelo, siete mercenarios, mientras otro me ataca, bloqueo su ataque, le amago, abro una apertura en su defensa y le asesto un golpe mortal desparramando sus tripas por le suelo, levanto la cabeza y veo a mi marido, usando uno de los mercenarios como escudo, que bestia, pero de pronto, la sombra nos engulle, miro al cielo y grito -¡Flechas!- pongo mi escudo sobre mi mientras las flechas caen. Oigo un estruendo, Conan esta en el suelo, puedo diferenciar cinco flechas en su pecho, la sangre brota, me desliza su espada, coloco mi escudo en la espalda y cojo su espada, necesitan tiempo, me recuerdo una y otra vez.
Retrocedo hasta la zona de embarque, para que Tirar A Darle tenga objetivos claros con los que apoyarme, subiré a ese barco en el ultimo momento y echare de menos a Conan...
Las flechas llueven sobre los mercenarios según aparecen por la zona de embarque, que precisión mas letal. Arremeto contra mis enemigos, derecha, izquierda ambas manos, la sangre de mis enemigos me cubre por completo, la saboreo en mis labios, estoy rodeada de gritos de muerte,
dolor y agonía, pero baje la guardia, tengo un corte en la pierna, justo tras la rodilla, no puedo mantenerme en pie, caigo.
Tirar a Darle debe de haberse quedado sin flechas o no debe llegar, me arrastro hacia el mar, este es mi fin.
Me pregunto a que esperan, me he arrastrado dos metros mientras me rodeaban en vez de acabar con mi vida, de pronto, una cuchilla afilada como una hoja de papel, traspasa mi espalda
siendo parada solo por el suelo, el dolor es insoportable, la sangre fluye por el suelo, escupo sangre, pero es un torrente la vista se me nubla, a lo lejos, cerca del barco, veo una figura blanca y otra negra acercándose, ya no veo nada...
he... fallado...lo... sient...
La Lanza Voltaica
-!He despierta¡ Vamos, arriba, no hagas mucho ruido, ya estamos cerca de Arco del León- Abro los ojos, mientras bostezo, allí esta ella, delante de mi, Ragnarok Vegadora, la hermana más sádica y sedienta de sangre de la familia. -Hey, bienvenida- ¿Has podido ver al resto de la familia?, le pregunté, -no, ni siquiera saben que estamos aquí-. No me gusta tanto secretismo, parecemos ladrones. -¿Parecemos? No se si te has dado cuenta, pero ya ni los Luxon nos aceptan, por algo será-. Si no hubieras matado a aquella tortuga. -La culpa no fue mía, no se quería mover mas deprisa, así que la pinche, jejeje- La "¿pinchastes?", aun recuerdo sus intestinos esparramados por el mar de jade. -Vale, fue un accidente... pequeñito- Dejémoslo, voy a por mi lanza.
Creo que cada vez me gusta menos viajar en barco, demasiada humedad y ganas de vomitar, no se como mi hermana lo aguanta, en fin, almenos se que estoy cerca de la tierra firme, veo el faro de Arco del León a través de las rendijas del casco.
Giro la cabeza para prepararme y salir del barco y me encuentro a mi hermana delante. -¿Que te parece?-. Trago saliva, me ruborizo un poco y aparto la mirada, no entiendo como puede ir a gusto con una armadura tan ceñida y provocativa. Te... te queda bien. Le dije. -Bien, vallamos a la parte de atrás, para salir por donde entramos, las seguiremos de cerca, si se meten en problemas, ayudamos-.
La ultima vez que dijo eso... murieron mi hermana y su esposo, no se si fiarme esta vez.
Nos alejamos de la luz, para adentrarnos en la oscuridad, hacia nuestra salida oculta. El barco reduce la velocidad, ya casi no hay oleaje. El barco se detiene, escuchamos como la tripulación abandona el barco, cuando no escuchamos a nadie cerca, abrimos la escotilla, la luz nos ciega, pero salimos al exterior, y nos tapamos con las túnicas.
Hemos seguido al resto de nuestra familia durante casi tres días y aun no hemos salido de las tierras krytenses, eso si, llevo día y medio que veo las montañas picoescalofriantes, son hermosas, inquebrantables, que esperar sino del hogar de los enanos El tiempo es cada vez mas frío según nos acercamos a la falda de las montañas, ligeros y frágiles copos de nieve caen lentamente como si de un lugar mágico se tratase, apenas se mueve el viento, me quedo embobada.
-¡Eh pazguata! Despierta, nos quedamos atrás- Vuelvo en mi casi al instante. Si si, ya voy. Le dije. Aun seguía maravillada por la belleza de aquel momento, nunca he visto tal cosa en el mar de jade, -Eh boba, acamparemos aquí, el viento se hace mas intenso, pronto sera de noche, aqui estaremos bien resguardadas- Pero... ¿estamos cerca de ellas?; pregunté -si, estamos en un punto elevado sobre ellas, podremos actuar rápido si es lo que te preocupa- En verdad no me preocupaba eso, si no el que no nos puedan ver. Pensé para mi, lo mejor ahora sera dormir...
Pasada la media noche, el crujir de las rocas por accion del hielo me despierta, somnolienta, miro hacia la cama de vengadora, pero no esta, ¿donde habrá ido? me pregunté, me sobresalto al oír abrirse la tienda, un cadáver se desploma dentro, y tras él, aparece Ragnarok Vengadora, -Mira lo que ha traído el viento, el pobre no pudo luchar, se encontró mis dagas en sus ojos-. Se lame los labios, le encanta. ¿sabes quien era?¿De donde venía? o ¿Qué quería? -No, no y no, pero hay mas como el, no somos las únicas que seguimos a nuestras hermanas-. Y ¿qué hacemos? -Tu que crees, prepárate, es hora de cazar-.
Salgo de la tienda, con mi escudo y mi lanza por delante, Vengadora pone su brazo sobre mi hombro, nos miramos, ella asiente primero, yo después.
Mi lanza voltaica se activa, detecta indeseables cerca, en medio de la oscuridad y la nieve que cae de forma copiosa, una luz se enciende, una luz azul se abre paso en la helada.
No se ve una mierda, a`punto con la lanza hacia el suelo, y con todas mis fuerzas la incrusto en el suelo, creando un haz de luz que desvela mi alrededor. Rodeada, totalmente rodeada, no se ni donde esta mi hermana, pero esto no pinta bien, no pinta nada bien.
Me pongo en guardia, respiro hondo, con tranquilidad, miro en todas direcciones, esperando ver un movimiento, algo que me indique donde atacar, donde defender, donde matar. Una mancha se mueve a mi izquierda, se acerca, me giro y con un seco golpe de escudo rechazo su ataque, desvío su arma, y mientras retrocede del golpe, clavo mi lanza en su pecho. Durante un breve pero intenso momento, noto como la energía de mi lanza para en seco el latir de su corazón, pongo mi pie sobre su pecho y haciendo fuerza saco mi lanza mientras el cuerpo inerte cae al suelo. Vuelvo a ponerme en guardia, a la espera del siguiente ataque noto que alguien se me acerca velozmente, miro a ambos lados pero no veo a nadie, por detrás, me giro, se acerca muy rápido, no puedo contraatacar con el escudo, me desequilibraría, debo intentar bloquear. Ya esta encima de mi, espero el impacto, pero solo oigo un estruendo en la nieve, asomo por un lateral del escudo y veo a mi enemigo, sin piernas, tirado en el suelo y con un cuchillo en su columna. levanto la cabeza y miro a mi alrededor, buscándola, pero no veo nada.
Al instante,nubes negras aparecen y desaparecen entre gritos, de una punta a otra, de un risco a otro, la oscura nube se acerca velozmente teletransportándose, hasta que se pone tras de mi. Me giro rápidamente, -Te veo alterada boba, no te habré asustado, ¿verdad?- Dichosa seas Hermana, pensé que me quede sola contra esta panda de... ¿de que son? -No lo se, solo se que son feos, huelen mal, y... diría que sangran bastante bien, ¿has probado su sangre? A mi, me encanta, algo salada, peor me encanta.
Mientras me asquea la idea de beber sangre e imaginarme a mi hermana chupando sus dagas llenas de sangre, una flecha cruza entre nuestras caras y se incrusta en una roca, isofactas, miramos a mi izquierda y allí, en el abrazo de la noche, con una antorcha clavada en el suelo, nuestra hermana, Tirar A Darle.
(aún escribiéndose)